miércoles, 28 de noviembre de 2012

El final de una era


Acabo de recibir un llamado que me estremeció  Mañana es mi titulación. El punto es que es una oportunidad en la cual debería estar feliz y saltando en una pata, ya que es la conclusión de una gran etapa, como lo es la universidad.

Me llevó 4 años y medio terminar mi carrera de periodismo. Salí con distinción y sólo tuve un par de caídas que no vale la pena mencionar (sí, me eché unos ramos y boté otros, pero ese no es el punto).
Quizás en este momento debería estar viendo qué ponerme para mañana, quién asistirá a la ceremonia o en qué local celebraré este gran logro, pero hay un detalle que no es menor y que es la piedra de tope para estar saltando en un pie en este rato.

Antofagasta es la ciudad capital de la región homónima, la cual se encuentra a 1500 km de Santiago, a 18 horas de viaje en bus y a casi 100 mil pesos de distancia en avión. ¿Por qué les menciono esto? Porque mi padre y yo tuvimos la gran idea de matricularme en  la Gran Universidad Católica del Norte, una U ubicada en pleno desierto de Atacama.



Si bien es una etapa asumida y por la chita que fue buena, pero son estos los momentos en los cuales me arrepiento un poco haber sido un universitario estudiando en región.
Mi vida fuera de la U (hace ya 1 año y medio) ha estado marcada por mi pega, la cual no ha parado en ningún momento.  A penas los rojitos de humanidades se tomaron  mi U en 2011, yo volví a mis tierras (Scl) sin dudarlo, y tampoco si pensar que tendría trabajo al instante y que me llevaría a escribir este blog.
Sí! Estoy sentimental. Sí, tengo muchos sentimientos encontrados, ya que más que mal, los 10 millones de pesos invertidos en aquel cartón que tengo colgado en mi pared, merecían ser celebrados con los compañeros que me acompañaron y me acogieron desde el día 1.

Siempre fui seco en lo que hice, lo digo sin humildad. Siempre fui el mejor en mi carrera, así que no tengo ningún odio pario hacia ningún profe, sólo tengo un pequeño rinconcito en mi corazón que hoy está triste. Más que mal fueron más de 4 años de brindarnos apoyo entre compañeros, de brindarnos perseverancia, y principalmente aliento para sacar la meta que cualquier estudiante quiere.



Pero bueno, los 1.500 km han ganado. Y sólo me queda mandarles un abrazo enorme a todos aquellos antofagastinos que se portaron un 8 conmigo, los cuales siempre estuvimos juntos, mentalizados en ser los mejores y por supuesto, lograr convertirnos en los grandes periodistas que hoy somos.
Los quiero mucho amigo y de todo corazón los extraño. 

Muchas felicitaciones por su titulación generación 2007 de periodistas de la Universidad Católica del Norte!




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